“YA NO QUEDA NI LA NADA”
Yo surcaba los espacios y me hendía,
extasiado y consumado,
de los verdes con retorno hermoseados con las flores,
germinando entre ligustros como perlas cultivadas.
En la sombra de un inexpugnable follaje
me sentaba a meditar
muchas horas,
arrobándome del más fino tul
de las olas de la brisa
de un pimiento resinoso,
que acariciándome con sus verdes yemas
tal cual mí sutil Sigalia,
y su copa haciendo frente al rugido incandescente,
de los rayos como agujas del aquel último verano
que recuerde mi memoria,
doliente y calcinada.
Y una tarde mi adorada
a esperarme fue inocente,
tersa, nívea, esperanzada,
de encontrarme en un suspiro
primavera enamorada.
Y yo…, no reposaba.
Y volví después de aquello al lugar que más amaba,
horizonte fragmentado,
un bosquejo,
un recuerdo infortunado, luctuoso, abrumado.
Treinta años transcurrieron
y mi voz envejecida,
observo la tierra yerma ya no queda ni la nada,
ese hongo ponzoñoso arrasó con la mirada,
pues de aquellos que gozosos corazones contemplaban,
sólo el polvo entre las piedras,
de natura exterminada.
Y llorándole a mi mundo
que se ha ido en un instante,
ni las nubes ni las aguas
ni los ríos ni montañas.
Esfumando las siluetas lo que observo es ausencia.
Ya no existe ni aquel árbol ni mi amada entrelazada.
Nunca advierten cuando matan,
y yo aquí sufriendo vivo,
lo que resta de mi muerte,
interminable y anunciada.
J. J. CAMERON
Sigalia: Nombre de mujer que significa Violeta de Dios.
JORGE JUDAH
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viernes, 4 de marzo de 2011
viernes, 31 de diciembre de 2010
TEMA DE ANTOLOGÍA - A DEFINIR

JAIME LEÓN CUADRA
EL PRINCIPIO
O EL BIG BANG (PARA LOS CIENTISTAS)
Se transforman los mecanismos
Como adivinando la célibe arboleda,
La selva impúber
Animados por la Tierra.
Se avecinan quimeras
De oceánico Vergel;
El episodio genérico
Emerge de la oscuridad.
Hubo, al alumbramiento,
Un irradiar de soles,
Y en los casilleros del Poder
Se perfiló la Heredad.
Galimatías de matices
Exaltó el Advenimiento.
El hálito celestial,
Trasegó el regocijo de trinos,
Y fue un espasmo inmortal
Que en los nidos de la existencia:
Eyaculó la vida.
¡Potencias de un evento verídico!
¡Intrépidos de fúlgido Edén azul
Movieron al albor la Creación!
Transitamos El Principio
Por la inagotable estepa de lo eterno,
Para armonizar al relámpago
Sobre un sagrario de energía,
Nació con ello
El eminente poema
Y el poeta virtual;
El Principio de todo y la nada
En la Concepción soberana,
De la posesión ardida.
Y en la tierra confundida
El hombre sigue buscando a Dios.
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