domingo, 21 de enero de 2018

Pablo Milanés. Yo pisaré las calles nuevamente..

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sábado, 7 de octubre de 2017

nuevas antologías



Cuentos extraordinarios de Bolivia (Ed. 3600:2017) de Homero Carvalho y Adolfo Cáceres Romero, y Erótica (Ed. Plural: 2017) de Ernesto Calizaya, son dos antologías de la literatura boliviana que incluyen cuentos selectos por calidad y temática. La primera, selecciona 49 cuentos de autores prestigiosos, los mejores cuentos contemporáneos de Bolivia. Retraro de bodas, se titula el cuento elegido de mi producción. La segunda antología recoge narraciones con la temática del amor y erotismo hecho cuerpo. A mitad del balcón es la narración seleccionada de mi pluma. Ambos cuentos pueden encontrarlos en el libro Juego de trenzas (Ed. Ruinas circulares: 2018), de Rossemarie Caballero Vega en Buenos Aires, Argentina.

domingo, 4 de octubre de 2015

NIÑA, MUJER, HEMBRA Y POETA




Desperté simbólicamente embriagado de un perfume desconocido, dulce y ligero; era una fragancia mágica que persistía en mis sentidos y parecía perseguir mis afanes y mis locuras. Venía de una noche magnífica, cómplice de infinitos placeres y cuitas compartidas, debo decirlo, con algunos estragos y posibles temores, que sin embargo no hicieron más que aumentar la dosis de emoción vivida. Fue un cuento extraordinario con final feliz. Me entretenía buscando entre mis recuerdos, esa impronta vegetal que volvía a encender mis, cada vez más estrechas ilusiones. No tuve dudas, de pronto vino a mi envejecida memoria ese gusto a sidras y te recordé entonando con cariño… Te recuerdo Amanda, la calle mojada,… la sonrisa ancha, la lluvia en el pelo…
Fue una trilogía perfecta de mujer, niña y hembra y un hombre que adora el roce de la piel, las cosas inventadas, las sutilezas de los encuentros no programados y que se ajustan al rigor de lo que va sucediendo. La cadencia era prodigiosa, y el ritmo cardíaco aumentaba al unísono. La noche era calma y el tiempo febril, nos comimos los kilómetros en segundos gloriosos y dulcemente nos entregamos al cariñoso y encantador goce de nuestra propia “pervirtud”.
La distancia quedó atrapada en las esquinas de tu casa oliendo a especias y a verduras, a pan amasado. Éramos humo etéreo, perfumes confundidos por una buena entrega, pródiga, dulce, apasionada y libre, sin el vicio de la posesión a ultranza, esa que mortifica y convierte el placer en una suerte de rito y obligatoriedad impropias.
Nos despertamos en territorios y culturas diferentes, mirando el mismo sol, ese que iluminó con la complicidad de la luna, una noche que difícilmente llegaremos a olvidar, más amigos y cómplices que nunca.
Me levanté a ordenar palabras y tú a desordenar letras con esa originalidad que te vuelve poeta y te desposee de tu indumentaria básica.
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