jueves, 21 de abril de 2011

Cree en mí, amiga






Cree en mí, amiga

Cede el dolor y se abre hacia la luz
donde anida la verdad y el gesto de mi mano,
porque si estás conmigo
nunca te pasará nada.

Si una pena te quiebra el alma,
estaré dándote mi hombro
acepta mi ayuda desinteresada,
porque soy tu amiga y hermana.

Déjame ser baluarte en sinceridad,
inocencia y verdades, si sufres
puedes asirte a mí
como si fuera una tabla de salvación.

Porque mi corazón sabe
que tú harías lo mismo por mi.
Ahí...en el lugar donde anida tú pena,
también habita mi valor para ayudarte,
aunque frágil; me sobra valor para cuidarte.


Nora Noemí Zeliz Pirillo.

©Noemí_Alas

Código: 1103308850298

3 comentarios:

  1. Cree en tu amiga,que quiere ayudarte a con llevar
    la pena que te aflige, es solidaria y tiene buen
    corazón, Cuánta carencia de amor solidario
    necesita el mundo en el que Dios nos dejó y ddijo:
    "éste es el camino del bien, aquél el del mal".
    Perdonos señor por tanta incompresión.
    Un cordial saludo
    Ángel.
    http://el blogdeun poeta.blogspot.com/

    ResponderEliminar
  2. Seguro que sí,
    no necesitaría preguntarte nada
    porque la vida es sólo esto que nos pasa a todos y a diario somos trémulos huesos defendiendo 'la chicha' que se pega a ellos... ¡y para qué!
    el respeto y el amor y si fallamos, más amor y respeto que el perdón verdadero es aprender de cada error para que no se repita.

    Te quiero hermana mapuche.

    Una rana ''verdeazul''
    Ah, Gracias por estar allí en una de mis tres charcas.

    ResponderEliminar
  3. Hola mi amada hermana mapuche, aquí llego y me hallo en esa invitación y hoy, más que nunca, me siento aludida en esa necesidad de ponerme en manos de un ser de luz que seguro conoce en qué limo se mueve una rana azul, para no dejarse ver de las sombras y sí de su amada luna y sus estrellas, porque esta ranita de charca de vertientes sanas que brotan de las entrañas del mismo Dios, haciéndose poema, sabe que ha llegado el tiempo de las pruebas y le han dado una hiriendo a uno de los suyos, necesita por tanto servirse de la magia del espíritu que sólo conocemos quienes sabemos de los márgenes del agua cuando es pura como la verdad para beberla cada día y bendita como todo lo bueno que es y ha sido obra de Dios para los hombres sensatos; ¡y cómo dejar que florezca la cizaña en las orillas!

    Te quiero. Elisa

    ResponderEliminar